03 junio 2012

Todos sufrieron la enfermedad, cambió el resultado


Por el título podréis comprobar que esta no es una de mis habituales entradas y la verdad es que no os podéis ni imaginar lo que me está costando escribir esto (ni lo duro que va a ser releerlo).

Hoy es el día nacional de los supervivientes del cáncer y por ello el cielo de Madrid se ha teñido de morado. Es el primero que se celebra en España, hace 25 años que esta fecha está marcada en el calendario de los estadounidenses. Me parece genial que se celebre un día así, la verdad es que todos ellos merecen esto y más, esos supervivientes saben por lo que han pasado y también saben lo duro que ha sido. Yo no lo sé, pero lo imagino.

¿Por qué lo imagino? Hace exactamente 1 año y 28 días que perdí a mi madre, sí, ella también fue una de las víctimas de esta horrible enfermedad, exactamente fue el cáncer de mama el que se la llevó. Por esta razón no entiendo que no haya un día para acordarse de todas esas personas que también fueron unas luchadoras en su momento, esas personas lucharon pero no vencieron, el cáncer fue más fuertes que ellas. Y mira que intentaron salir victoriosas de esa batalla, se sometieron a tratamientos de quimioterapia y de radioterapia, todo lo que les decían los médicos para un día poder volver a viajar con su familia, con las personas a las que más querían y que más las querían.

¿Por qué no se hace este día? ¿Por qué hacer que un día esos luchadores sean los protagonistas de los telediarios? ¿Por qué hacer una suelta de globos con sus nombres atados y que lo puedan ver desde donde estén? ¿Por qué no hacer que se sientan orgullosos de los que aún estamos aquí recordándoles cada día?  A mí no me hace falta que me digan que tal o cual día tengo que recordar a mi madre, lo hago cada día al levantarme, al acostarme, al ir a clase, al soñar… Sí, es verdad, a mi no me hace falta, pero la gente también debe entender que no todos los finales son felices, que ese “Y vivieron felices para siempre” de los cuentos no siempre existe. Yo era una de esas personas, una de las que creía en los cuentos de hadas en los que la princesa siempre tiene a su madre que la peina antes de ir a dormir y que la ayuda en todo momento, ahora sé que no siempre es verdad.

Ya nunca olvidaré ese “eres demasiado pequeña para ver esto” de mi madre cuando me lo dijo en unos de los peores momentos que una mujer puede vivir. La verdad es que para lo que sí que era demasiado pequeña a una semana de cumplir los 18 era para perder a la persona más importante en mi vida.

Por todas estas cosas, en el Día Nacional del Superviviente del Cáncer quiero hacer un pequeño (pequeñísimo) homenaje a todos esos luchadores que nos dejaron, porque sé que desde algún lugar de no sé donde nos siguen cuidando y guiando como solían hacer cuando estaban aquí. 

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